CALIDAD. Gran Reserva. GÉNERO. Tinto. REGION. Norteamérica. SESIÓN. Del Enólogo. AÑO. 1998. PAIS. Estados Unidos. DIRECTOR. Darren Aronofsky.
EN CORTO. Esta es la primera dirección+guion de Aronofsky en su exitosa carrera, siendo junto a Requiem for a Dream lo más destacable de su cine indie. Pi es relatada como el block de notas de un científico, y trata en forma algo cruda y áspera (tanto en la historia como en la filmografía) la obsesión de Max Cohen (S. Gullette), un genio matemático antisocial, paranoico y aislado en su propio mundo, por encontrar el patrón universal y demostrar que el universo tiene un orden. Esta obsesión se ha alimentado gracias a sus propios axiomas acerca de los números y su relación con la naturaleza y la humanidad, que le han permitido predecir patrones bursátiles (tan anhelados por agentes de bolsa que lo persiguen y acosan) e incluso descubrir el mayor enigma religioso contenido en el Torah, el escrito sagrado de los judíos. En su obsesión por el patrón universal, busca consejo en su mentor Sol Robeson (M. Margolis), quien después de una vida de investigación intentando resolver el mismo acertijo, lo trata de persuadir de que el caos se impone por sobre el orden siempre.
LO DESTACABLE. Ganó Sundance en 1998 y ha sido considerada una de las mejores películas de genios matemáticos y tramas de ciencia, aun cuando el guion es fuertemente existencialista. Además, se realizó con un presupuesto ridículamente bajo, con un resultado simplemente magistral.
PARA OLVIDAR. En mi opinión es un gran acierto filmográficamente hablando, pero la estética blanco/negro de alto contraste, la música incidental algo narcótica, y la velocidad/intensidad de las tomas (típico de Aronofsky) puede resultar algo extenuante; Aronofsky trabaja muy bien la creación de angustia asfixiante con sus recursos fílmicos, y lo logra a la perfección, lo que podría agotar rápidamente a una audiencia sensible.
