CALIDAD. De Mesa. GÉNERO. Orange-wine. REGION. Europa. SESIÓN. Del Enólogo. AÑO. 2015. PAIS. Irlanda – Reino Unido – Grecia – Francia – Holanda. DIRECTOR. Yorgos Lanthimos.
EN CORTO. Una película rara, de género raro, pero buena para un interesante ejercicio de reflexión. Es a mi juicio una sátira simplona y absurda con una mirada muy sarcástica (pero efectiva) a esa sociedad que presiona directa o indirectamente por lograr una vida en pareja y que condena, directa o indirectamente también, la soltería. Por un lado, una especie de hotel/campo de concentración que te recluye para encontrar una pareja con características físicas comunes cuando estás soltero, bajo pena de ser convertido en un animal si fallas luego de 45 días, y por otro una secta/rebelión pro-soltería cuyos integrantes viven en la libre soledad de un bosque aledaño y que te tortura y abandona si flirteas con un miembro. Si un huésped del hotel logra cazar un sectario y recluirlo, puede extender su plazo en el resort para encontrar pareja. La aventura comienza cuando David (Farrell), quien resulta recluído por el abandono de su pareja, escapa del reclusorio hacia el bosque y conoce (y se enamora) de una mujer miope como él (Weisz) que vive entre los rebeldes. Al terminar de verla, me imaginé estando en una sala viendo teatro al absurdo.
LO DESTACABLE. Es una comedia romántica con un interesante tratamiento del concepto “esas cosas en común” que las parejas tienden a buscar en el(a) otro(a), y con algunos otros elementos cinematográficos interesantes también como escenas de violencia o sexo muy en contexto con los personajes, y algunas escenas que dan risa sólo de lo absurdas. Hay un detalle interesante: solo Farrell tiene explícitamente un nombre en la obra; la mayoría de los otros personajes no presentan un nombre.
PARA OLVIDAR. Es una película muuuy rara, que a ratos dan ganas de dejar de ver… pero vale la pena el esfuerzo hasta el final.
