CALIDAD. Gran Reserva. GÉNERO. Orange-wine. REGION. Latinoamérica. SESIÓN. Del Enólogo. AÑO. 2003. PAIS. Chile. DIRECTOR. Matías Bize.
EN CORTO. Matías Bize es uno de mis directores chilenos favoritos. La razón es simple: su cine es genuino. Además, creo que ha creado brillantemente un nuevo género de cine romántico “a la chilena”, es su firma. Sus historias son contemporáneas, al alcance de cualquiera; abordan asertivamente las historias de amor de la clase media adulto-joven chilena de principios de siglo 21. Esta es su primera entrega, llena de talento directivo: Blanca y Víctor se van a casar; pero a horas de la boda aparece Antonia, expolola de Víctor, con una prueba de embarazo y acompañada de un vecino, Gabriel, que está grabando todo en video. Ante la frustración, Blanca decide continuar la grabación como un documento de prueba en su trayecto para enfrentar a Víctor y dar un desenlace a sus sentimientos.
LO DESTACABLE. Lo más importante: los 63 minutos de la película son un solo shot, magistralmente logrado a través de la “documentación” que hace Gabriel con su cámara, quien interviene muy poco pero muy acertadamente en el diálogo; segundo, aun cuando es filmada en formato handycam, la rusticidad de la grabación no agota, logra un gran realismo; tercero, me encantó que los personajes usaron los nombres de los actores, esto le agrega una capa más de complejidad a la interpretación.
PARA OLVIDAR. Es claramente una película de bajo presupuesto que carece de excentricidades fílmicas y parafernalia… solo para amantes del cine en formato alternativo.
