CALIDAD. Gran Reserva. GÉNERO. Rosé. REGION. Norteamérica – Asia. SESIÓN. Del Enólogo. AÑO. 2003. PAIS. Estados Unidos – Japón. DIRECTOR(A). Sofia Coppola.
EN CORTO. Segundo film de Coppola, quien escribió el guion también, Lost In Translation es todo eso acerca de la conexión espontánea y genuina entre dos personas desoladas (no solas). Es profunda, con dos personajes representando los extremos opuestos de la vida adulta en contextos de soledad y ausencia. El plot es simple: Bob (B. Murray) y Charlotte (S. Johansson) son dos extraños que coinciden en un hotel en Tokyo y que se conocen mientras comparten las mismas vicisitudes de una estadía incómoda (y algo indeseada) del otro lado del mundo; pero al encontrarse, una natural complicidad los hace conectarse profundamente. El film ha sido inspiración para mucha narrativa académica y hasta filosófica acerca de la soledad, la ausencia y la intimidad no-romántica. Aun cuando S. Johansson tenía doce films previos a éste y un par de importantes nominaciones como niña actriz, Lost In Translation fue el film que la lanzó al estrellato adulto.
LO DESTACABLE. El tratamiento de la soledad (uno de los motifs de la filmografía de Coppola), que muestra magistralmente ese refugio que está en quien menos esperamos, cuando menos lo esperamos, y en una locación que aisla, donde somos extraños y que es extraño a nosotros también. Otro acierto, el casting: ambos protagonistas podrían estarse interpretando a ellos mismos, lo que permea su desempeño y pone total credibilidad al producto final.
PARA OLVIDAR. Es existencial de un manera moderna, fresca y algo hilarante, pero bien existencial, donde el centro está en el solaz del encuentro humano genuino; no se puede esperar nada más, porque no hay más. Por otro lado, hay una suerte de estereotipación y sátira de la cultura japonesa, totalmente involuntaria, pero que sacó ronchas en cierto segmento de la sociedad nipona.
DÓNDE DEGUSTARLA. AppleTV, Prime Video.
