CALIDAD. Reserva. GÉNERO. Orange-wine. REGION. Europa. SESIÓN. Del Enólogo. AÑO. 2002. PAIS. Francia. DIRECTOR. Gaspar Noé.
EN CORTO. Noé es un gran director argentino con asentada carrera en Francia, honesto y consistente con su propuesta, que normalmente quiebra la inquebrantable “4ta Muralla” del cine. Su estética es su motif, la coloración rojiza-marrón en sus shots ambigüos y distorsionados domina, es como estar bajo el efecto de una droga dura; su estilo es narcótico, asfixiante, transmite al espectador la angustia de una pesadilla, esa sensación de “no quiero estar aquí viendo esto”. Esta entrega es totalmente así, pasea al espectador por la sensualidad, el amor, la amistad y el gozo, pero también por las más crudas manifestaciones de violencia, decadencia humana, angustia y desesperación. El plot: Marcus (Cassel) y su amigo Pierre (Dupontel) buscan frenéticamente a Le Tenia (Prestia), un proxeneta que golpeó y violó a la novia de Marcus, Alex (Bellucci), luego de una fiesta cuando caminaba sola a casa. Sin ayuda de la policía salen a la calle en busca de pistas que los lleven a dar con Le Tenia para cobrarse venganza, encontrándolo en un decadente club nocturno.
LO DESTACABLE. Noé montó el storyline en cronología inversa: la primera escena es la última de la secuencia de eventos, técnica muy usada en muchas películas; esto pone un desafío adicional al espectador, y lo hace magistralmente. Además el motif de la “irreversibilidad”, con elementos visuales y dramáticos en contexto, está muy bien tratado en todo el film.
PARA OLVIDAR. Es una película cruda que se jacta de tener algunas de las escenas de violencia más realistas del 7mo Arte; no es fácil de masticar y digerir, no solo por la violencia explícita, sino además por la cronología inversa. Solo para personas con criterio formado.
