CALIDAD. Reserva. GÉNERO. Tinto. REGION. Europa. SESIÓN. Del Enólogo. AÑO. 2016. PAIS. España. DIRECTOR. Roger Gual.
EN CORTO. El tipo de películas que me encantan: guion simple, pero con intensidad, que pone acertijos lógicos y estrategia al servicio de la historia, y con un twist inesperado al final, aun cuando muchos reviews dicen que es totalmente predecible. Pero no coincido; de hecho, creo que el desenlace cierra con broche de oro un plot lleno de tensión e incertidumbre. La trama: cuatro (supuestos) amigos y socios en una importante firma de tecnología contratan un mediador y se encierran en un larga sesión de trabajo al más puro estilo corporativo para definir quién va a la cárcel por un delito tributario de la firma. El dilema es que con uno solo de los socios que pague la pena, la firma se salva y puede seguir operando. Aun con las genuinas buenas intenciones de mediarlo objetivamente en función de sus roles e intereses corporativos, el “factor humano” los pone a prueba y les juega una mala pasada. El drama transita alrededor de ese factor humano en las relaciones ocultas entre los personajes que, sumado a la carrera contra el tiempo por la decisión, reduce el éxito del equipo a su mínima expresión.
LO DESTACABLE. Gran desarrollo de los personajes, buena química en la actuación; dos remarcables elementos fílmicos de la entrega son la sensación de claustrofobia dada por la locación, que es muy teatral por cierto, y los pan-shots (cuando la cámara gira panorámicamente desde un punto fijo) y la alternancia rápida de ángulos y tomas que aportan notablemente a crear tensión y que recuerdan un poco el estilo fílmico de Alex de la Iglesia.
PARA OLVIDAR. El mediador, que resulta teniendo un rol muy pasivo en la acción dramática (aun cuando, en el fondo, es el único personaje que ganó algo…).
